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Expedición al Nevado de Cachi - Por Jaime Suarez

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Expedición al Nevado de Cachi
Salta - República Argentina

 

El Nevado de Cachi, cadena montañosa que se extiende en sentido Norte-Sur, es uno de los sistemas montañosos más importantes de la provincia de Salta.  En él sobresalen  nueve cumbres, siendo la más alta la Libertador Gral. San Martín, de 6.380 msnm. Se encuentra en la Cordillera Oriental, a unos 90  kilómetros en línea recta de la capital de Salta y a poco más de 200 kilómetros del límite con Chile.

Por Jaime Suarez, Abril de 2010.

El primer intento de ascenso de esta montaña estuvo a cargo del explorador de origen alemán, Federico Reichert, en Junio de 1904. Fue también para él su primer ascenso de altura en los Andes. Pasó por Cafayate y Molinos, hasta llegar a una granja llamada Lurucatao, último lugar poblado, donde se criaban mulas, y desde allí, buscando salinas, partió con mulares y carga, por el Oeste del Nevado hacia el Norte. En su avance, al contemplar la nívea mole no pudo resistir la tentación de ascenderla. Con las mulas progresó con sentido este hasta los casi 5.000 metros y luego, sin compañía alguna emprendió el ascenso hacia la cumbre. Un viento tempestuoso y gélido lo hizo retroceder, según cita, “a los 6.200 metros”, sin poder llegar a la cima. Esa ruta es hoy denominada Oeste o de Reichert.


Las primeras personas en coronarlo, sin considerar a ninguna cultura precolombina, fue el Dr. Arne Hoygaard, acompañado por el franciscano Fray Oliverio Pelicelli y el Teniente 1° Pedro Di Pascuo,  en el año 1950.

Integrantes de la expedición:

Micaela Pereyra, Marcela Cicchelli, Nicolás Pantaleón y Jaime Suárez.

Cumbres alcanzadas:

Cumbre  Hoygaard  6.213 m. S24 56,843 O66 22,279, por todo el grupo.

Cumbre  El Libertador 6.380 m. S24 55,920 O66 23,445 (estimado), Micaela Pereyra y Nicolás Pantaleón

Cumbre San Miguel de Palermo, 5.982 m.  S24 56,563 O66 20,796, Marcela Cicchelli y Jaime Suárez

Acceso:

Se accede desde el pueblo de Cachi, al que se llega desde la capital de Salta y desde el sur por la ruta 40 desde Cafayate. A partir de Cachi optamos por la ruta de Las Pailas, o vertiente sueste; se precisa la ruta y los principales puntos en el relato.

Época más adecuada de ascenso:

Prácticamente durante todo el año. Observar nevadas y sus consecuencias.

Dificultad:

Poco difícil, aunque muy exigente por la distancia a caminar y el tramo de ascenso final. Conviene llevar grampones,  ya que se presentan glaciares cercanos a las cumbres.

La expedición:
Nos encontramos con Nicolás Pantaleón en Catamarca, un poco más allá de Aimogasta y Alpasinche, en el empalme de la ruta 60  con la 40 que sigue hacia Belén y continúa hasta Cafayate y Cachi. Nicolás, avezado montañista salteño, regresaba de una exitosa expedición donde había escalado el  Ojos del Salado, con otros apreciados amigos comunes, inaugurando una nueva ruta de ascenso que denominaron”bicentenario”.

Nico, sin descansar, aunque aclimatado continuaría con nosotros su actividad de montaña en el Cachi.

En el pueblo de Cachi , S-25, 6.066, O-66,11.068,  2.454 m, nos encontramos a las 10,30 de la mañana,  con el resto de los participantes, que ya nos esperaban.           

Comenzamos a preparar el equipo y nos vestimos para inmediatamente iniciar la expedición. Dos horas después abandonábamos en la camioneta Cachi  por un bonito camino, a través de un verde y plano valle con lejanas y aisladas casas de rojos techos. El entorno estaba tachonado inicialmente por esporádicos cardones, que en alguno de los costados del camino fueron plantados indicando una larga curva. Varios pequeños cactus exhibían doradas y brillantes tunas. El aprovechamiento de ciertos sectores levemente inclinados de la unión del valle con la montaña como secaderos de pimientos, le conferían al paisaje una original característica.


Hacia el nevado de cachi.

Fin de la huella:
El viernes 2 de abril, a las 13,50 arribamos al sitio donde quedaría nuestra camioneta, Huayco  Hondo o Likin , cercano a una pequeña quebrada que contiene el río Las Pailas y rodeado de infinidad agrupaciones de piedras, que reflejan un importante pasado precolombino. La posiciónS-25, 0.871, O66,15.026,  a los 3.297 m.

A las dos de la tarde, iniciamos nuestra marcha, que duraría varios días, con las pesadas mochilas conteniendo equipo, comida y carpas. Íbamos en busca de nuestro primer campamento. Aún estábamos cansados del largo viaje en vehículo  y comenzar de inmediato un dilatado ascenso no era muy agradable que digamos, pero había que hacerlo. Casi 2,4 Km. más adelante, y a los 3.575 metros de altura Nico nos guía hacia el rancho de Doña Jacinta. Éste es  una pequeña y sólida construcción de piedra, que de no conocerse su ubicación y por estar plenamente incorporada al entorno natural, se mimetiza con el, siendo muy posible pasar a su lado sin descubrirlo. Es habitado por esta señora, quién le da el nombre, que cuida sus rebaños de cabras. Descansamos unos minutos y continuamos la pesada marcha por una fina senda. Su entorno, en los primeros kilómetros estaba tachonado con piedras de todos los tamaños.

Piedra Grande - Primer campamento

A las 9 de la noche, y habiendo ascendido durante la última hora con la luz de las frontales y los gritos ubicadores de Nico, llegamos a nuestra primer meta,  Piedra Grande, S24,59.005, O66,17.571 en los  4.152 m. Armamos las carpas e inmediatamente tras una ligera cena nos acostamos a recuperar fuerzas y descanso.

Habíamos demorado 7 largas horas para recorrer los 5,5 Km. que nos separaban de nuestro vehículo, en un desnivel de 855 metros.

No dejamos de admirarla a la mañana siguiente, mientras desayunábamos con mucha tranquilidad. Un rápido picaflor cruzo varias veces sobre nuestras cabezas. Piedra Grande, como su nombre lo indica, es una inmensa piedra, que a ojo calculo en unos 9 metros de altura por unos 20 metros de largo. Se puede vivaquear en huecos que deja la piedra en su parte inferior. Está quebrada en su mitad y en sus oquedades seguramente se cobijaron antiguos habitantes y cazadores.

Desde la parte superior de la piedra Nicolás pudo establecer comunicación con su celular. La vista hacia Cachi estaba totalmente tapada unos quinientos metros abajo, por algodonadas nubes, mientras que hacia nuestro destino brillaba radiante el sol.
Partiríamos a las 11 horas hacia nuestro próximo campamento.

Isla de Piedra - Segundo campamento

No duró mucho el brillo del sol. A medida que continuábamos ascendiendo se comenzó a cubrir todo el cielo. Es muy agradable a pesar de estar sintiendo el peso de la mochila, la sensación que se experimente al atravesar sectores de vegas que son cortadas por hilos de la transparente agua que desciende desde las cumbres del nevado. También, al superar desniveles rocosos, sentir el ruido del agua bajo las piedras. Es la vida que baja desde las cumbres de la montaña, donde anida y desde donde se prodiga. ¡Que mal respeta el hombre a la naturaleza!

Cada tanto, dos o tres piedras blancuzcas superpuestas sobre una mucho mayor, nos daban la indicación del derrotero que teníamos que seguir. Llegamos a un sector de vegas con varios pequeños cauces de agua y grandes piedras, un poco más arriba de Isla Grande, pero ideal para establecer un campamento. La posición S24,57.583, O66,19.366, y la altura 4.770 m. Demoramos casi 6 horas para recorrer los 4 Km. que nos separaban de nuestro primer campamento, en un desnivel de 618 metros. A las 5 de la tarde comenzamos a armar nuestras tiendas. Siguió a ello el infaltable te de la tarde y luego a las 20 horas la cena; y a descansar. Esa noche las nubes, que nos había precedido, descargaron primero agua y más tarde nieve, lo que en algún momento nos hizo temer que si continuara la tormenta nos dificultaría el ascenso. Por suerte al amanecer resplandecía el brillo del sol sobre el nevado entorno y carpas.

Anfiteatro Khun - Tercer campamento
Un buen desayuno nos preparó para el nuevo día. En cada campamento, aparte de dejar la bolsa con la basura comunitaria, que recogeríamos al regresar, dejábamos algo de ropa y de comida. Queríamos aligerar al máximo el peso de nuestra carga.

Nuevamente el valle inferior estaba totalmente cubierto de nubes y hacia el  nevado el sol brillaba en las laderas del anfiteatro y en el glaciar de Hoygaard.

Salimos de Isla de Piedra a las 10,45 de la mañana, ascendiendo zonas con grandes rocas, algunas de las cuales al ser pisadas se movían,  y transitando solitarias vegas, pero casi siempre con agua a la vista.  Era un deleite, tomar sorbos de agua con el cuenco de la mano, en cada lugar que podía. Es el agua más sabrosa que existe. Vimos varias veces chinchillones, que desaparecían lentamente de nuestras miradas. Nico encontró, ante la nerviosa mirada de sus padres que revoloteaban cerca, a dos pichones de un pájaro que llamó Queo y que se mimetizaba con el suelo. Luego de una fotografía los volvió a colocar en su lugar. Llegaríamos donde sería nuestro campamento 3, casi el final del anfiteatro Franz Kün, a las 16,30 horas. Durante ese día, domingo 4 de abril, demoramos 5 y media horas de trabajosa marcha para recorrer sólo 2,6 Km. en un desnivel de 486 metros. Nuestra posición era S24,57.205, O66,20.798,  en los 5.256 m de altura.

Cuarto campamento en la base del glaciar del Hoyggard

Sabiendo que sería corto el recorrido del día, pero de mucha exigencia porque teníamos que superar desde donde nos encontrábamos un empinado desnivel hasta el último campamento. Lo haríamos sobre el borde superior final del anfiteatro. Salimos a las 11,15, tras haber dejado toda carga que consideramos no necesitaríamos. Ascendimos primero suavemente unos 150 metros, tras transitar 500 metros de distancia,  y nos encontramos frente a una canaleta, con fuerte pendiente, de poco más de 150 metros de altura,  que nos colocaría a los 5.555 metros, fuera ya del anfiteatro. Este último esfuerzo nos tomó 1,45 hs. A partir de allí, después de 40 minutos más, llegamos casi a las 15 horas donde sería nuestro último campamento  S24,57.173, O66,21.336, en los 5.615 m. Habíamos tardado poco más de 3 horas y media para recorrer sólo 1,2 Km. que incluían una muy fuerte pendiente, en un desnivel total de 360 metros.



Ultimo campamento.

Mirando hacia nuestro objetivo, pude observar que el glaciar que unos 600 metros más adelante se recuesta sobre la pared sur del Hoygaard, se encuentra totalmente formado por penitentes. Se nos deshacen poco a poco lo que antes llamábamos “nieves eternas”. Mañana pasaríamos cerca de él.

El clima era excelente y el sol brillaba por doquier. El estado de ánimo general óptimo y se manifestó durante el te de la tarde y las conversaciones grupales en la carpa más grande. A las 20 horas la cena, y luego nos pusimos a dormir. A  esta altura es inevitable no despertarse varias veces durante la noche, pero pronto volvíamos a dormitar al saber que nos deberíamos despertar a las 5 de la mañana para iniciar a las 6 el ascenso. A las 5 horas rompieron el silencio estrellado de la noche varios gritos indicando que había que levantarse. Iniciamos la ceremonia del desayuno y comenzamos a ponernos todo el equipo de altura.

En la cumbre del Hoygaard

Salimos,  ese martes 6 de abril, puntualmente  a las 6 de la mañana,  previo a colocar algunas piedras dentro de las carpas y cerrarlas con cuidado. Al comienzo utilizando nuestras linternas frontales y sintiendo  frió en los dedos de las manos, muy especialmente en el momento del amanecer, por la elevación de los brazos al bastonear.  Con la salida del sol fue más confortable el ascenso, aunque seguía siendo agotador. En cada descanso, el contemplar a muy pocos kilómetros las cúspides adyacentes como el San Miguel y el Meléndez, era sobrecogedor. A las 10 de la mañana ya estábamos todos reunidos en torno a las piedras que marcan junto con una vieja vara, seguramente utilizada muchísimos años atrás como bastón o con vaya a saber que significado, la mayor altura del  Hoygaard.  La posición S24,56.843, O66,22.280,  y la altura de mi GPS 6.213 m.

Habíamos tardado poco más de 3 horas y media para recorrer los 1,8 Km. que nos separaban desde el último campamento, con un desnivel  de 600 metros, a la cumbre del Hoygaard. No estaba mal. A unos metros de distancia se alzaba un solitario tubo metálico de poco más de un metro y medio de altura, sujetado por dos tensores, que en algún momento habrá tenido alguna función o sostenido algún artilugio. A un metro del montón de piedras que sujetaban la vara y donde se encontraban los comprobantes, había dibujada sobre el piso con piedras blancuzcas una extraña penta-cruz de casi un metro de ancho, que abre interrogantes sobre quien la había realizado y si tenía o no centenares de años. Lamentablemente si no se tiene cuidado se puede desfigurar al pasar sobre ella. No hay que modificar nada en una cumbre, es especial cuando hay pasado arqueológico.

Festejamos con abrazos la cima, sacamos las consabidas fotos, revisamos los comprobantes de cumbre y añadimos un papel con nuestros datos.

                 
                           Tres de los participantes en la cumbre Hoygaard.

El grupo se dividiría. Nicolás y Micaela continuarían hacia la cumbre principal del Nevado, y yo acompañado por Marcela iríamos al San Miguel de Palermo. Me acordaba de la lectura del libro de Christan donde citaba  la existencia en la cumbre del San Miguel de un pircado semicircular en forma de herradura  de  una altura de unos 0,40 m a unos 0,70 y un diámetro de 1 metro norte-sur y 1,50 este-oeste. Y me interesaba contemplarlo.

 Nos separamos, previo coordinar establecer una comunicación por radio cada hora. Resueltamente cada grupo encaró su próxima meta. Mica y Nico continuarían en  travesía por arriba de los 6.200 m tras una distancia de 2,6 Km. hasta los 6.380 de la cumbre de El Libertador. Luego de superar largos planchones de nieve, ya blanda,  llegaron a la máxima cumbre del nevado a las 13 horas. Tras los festejos dejaron un banderín del su club, el Janajman,  que en octubre cumple 25 años de existencia.

Desde la cumbre Nicolás pudo establecer comunicación con su celular. ¡Que paradoja!, desde los mismos sitios, que quinientos años atrás, incas y antes, aymarás,  hacían lo mismo al comunicarse quemando leños.

Con Marce descendimos unos 400 metros, en recta dirección al San Miguel de Palermo. Luego deberíamos ascender 170 para llegar a su cumbre. Todo en una distancia de también 2,6 Km. Mientras lo hacíamos vimos dos lejanas siluetas humanas. Procedían  del San Miguel y se dirigían hacia nosotros. Nos cruzamos en mitad del solitario trayecto. Eran dos jóvenes, un chileno y un español, que habiendo partido a primera hora habían escalado el San Miguel y ascendían hacia el Hoygaard y el Libertador. Continuamos el empinado ascenso de los últimos 150 m. del San Miguel.  Casi a la misma hora, apenas pasadas las 13 horas, coronábamos ambos grupos a sus segundas cumbres del día.


En la cumbre del San Miguel.


San Miguel durante el ascenso al Hoygaard

Nuestra posición era S24,56.563, O66,20.797,  y la altura de nuestros GPS arrojaban 5.982 metros. Desde la cumbre se apreciaba todo el valle de las Pailas, con sus cauces, sus vegas y sus roquerios. Al final se veía Cachi, y sobre el horizonte, que se mezclaba con el cielo, se advertía el hilo ascendente del camino que comunica Cachi con Salta.  El pircado citado en el libro no se podía apreciar como tal, estaba convertido en un montículo donde sobresalía  una vieja vara, similar a la de la cumbre anterior, aunque más corta, convertida en cruz al habérsele atado con un arrugado paño que parecía haber sido una bandera, otro pedazo de vara. Junto a él había otro importante  montón de piedras. Pero la figura original, mencionada por Vitry era irreconocible. Es una pena y delito no haber respetado y cuidado esa construcción arqueológica, preciosa forma de pircado, que se repite en muchas cumbres de nuestra cordillera. Dejamos comprobante y sacamos fotos y luego comenzamos la bajada, que nos proyecto directo al anfiteatro. Nico y Micaela bajaron por el Hoygaard y desarmaron el campamento 4. Más tarde nos unimos  ambos grupos en el  abrupto descenso que nos llevaba al lugar del campamento 3 donde pasamos la noche.

Regreso
Al día siguiente iniciamos la caminata de los mas de  12 km que nos separaban de nuestra camioneta. Apenas llegamos, bebimos unas, aún frías, latas de cerveza y poco después ya descansados, improvisamos un picado de pan, jamón serrano y queso ahumado todo regado con  una botella de champaña Milenium. Luego el inicio del regreso hacia Salta.

  

Comentarios (1)Add Comment
leonardo
30 agosto, 2010
190.139.8.76
...

como cargo esas coordenadas en mi gps?

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